Impunidad, expediente empolvado
A las 7:08 horas del 30 de enero de 2008, la tranquilidad del bosque “El Tequio” se vio violentada con el traqueteo de fusiles AR-15 y AK-47 “cuerno de chivo” La decisión de esclarecer el crimen de Alejandro Barrita o sepultarlo para siempre, está en manos de las autoridades locales y de la Procuraduría General de la República
Un día antes de tomar posesión como director general de seguridad pública estatal, en sustitución del capitán Pedro Ismael Díaz Laredo, Alejandro Barrita Ortiz, entonces director de la Policía Auxiliar, Bancaria, Industrial y Comercial (PABIC), fue ejecutado en la pista de acondicionamiento físico del bosque “El Tequio”
En la ejecución, el 30 de enero de 2008, también cayeron muertos su escolta, Juan Eduardo Pérez Prado; la promotora deportiva, Virginia Galán Rodríguez, y el ingeniero civil, Rafael Dagoberto Alonso Muñoz, quienes al igual que el jefe policiaco, realizaban su rutina de ejercicios en el lugar conocido como “El Flechador”.
A dos años de los hechos, no existe una investigación que lleve al esclarecimiento del crimen de Barrita Ortiz, señalado por la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca (APPO) de encabezar las caravanas de la muerte, junto con Aristeo López Martínez -asesinado el 23 de enero de 2009- y José Manuel Vera Salinas.
El atentado
A las 7:08 horas del 30 de enero de 2008, la tranquilidad del bosque “El Tequio” se vio violentada con el traqueteo de fusiles AR-15 y AK-47 “cuerno de chivo”.
“Fue la locura, nunca había pasado eso en la pista, cuando me acerqué a la puerta, vi a las personas tiradas, una mujer todavía se movía y pedía ayuda”, recordó en su momento una mujer que se negó a revelar su identidad, pero que al momento de la ejecución se encontraba en el otro extremo de la pista.
La balacera tomó por sorpresa a los otros dos escoltas de Barrita Ortiz, que se presume, se encontraban en el área de estacionamiento y dormitaban en un vehículo.
De acuerdo con la declaración de testigos presenciales, ninguno de ellos salió en auxilio del jefe policial, quien cayó abatido por las balas. Y cuando se encontraba en el piso, uno de los sicarios se acercó a él para rematarlo con el tiro de gracia.
Junto al cuerpo de Alejandro Barrita, cayó herida Virginia Galán Rodríguez, quien todos los días acudía a la pista para realizar sus entrenamientos, ya que por muchos años se dedicó a la práctica del atletismo.
Galán Rodríguez se topó con el jefe policial frente a la estatua del “Flechador del Sol” y se acercó para saludarlo.
En ese momento fueron emboscados por al menos cuatro sujetos que ya lo esperaban en ese lugar.
El escolta Juan Eduardo descansaba en un muro de cantera, y al escuchar los disparos logró desenfundar su pistola de cargo para hacer frente a los sicarios, pero también fue abatido por las balas y cayó muerto empuñando una Colt calibre 38 súper. Ni siquiera tuvo tiempo para disparar.
Los proyectiles de los sicarios también alcanzaron al profesionista Rafael Dagoberto Alonso Muñoz, quien corría en la pista, y al momento de la agresión se encontraba en línea recta de Barrita y Vicky Galán.
A las 7:10, el número de emergencias 066 fue alertado sobre los hechos. La persona que solicitó el auxilio no pudo aportar mayores datos. Sólo dijo que había ocurrido una balacera y cuatro personas se encontraban derribadas.
Arriban policías ministeriales
Daniel Camarena Flores, entonces director de la Policía Ministerial del Estado (PME), dijo que los primeros en arribar al lugar fueron elementos de esa corporación adscritos a la Fuerzas Policiales de Alto Rendimiento (FPAR), ya que ellos se encontraban en acondicionamiento físico en el otro extremo de la pista.
Ahora se sabe que estos policías fueron quienes descubrieron que se trataba de Alejandro Barrita Ortiz y de su escolta, pero inexplicablemente nunca salieron en persecución o búsqueda de los sicarios.
Lejos de actuar, los elementos de la PME se dedicaron a grabar con sus teléfonos celulares los últimos instantes de vida de la promotora deportiva y tomaron fotografías al cuerpo de Barrita Ortiz.
Una vez que los mandos policiales estuvieron enterados de la ejecución del entonces director de la PABIC, elementos de todas las corporaciones policiales “peinaron” la zona pero no lograron la detención de los sicarios, que según declaraciones, viajaban en una camioneta cerrada de color rojo y una motocicleta negra.
Paramédicos de Bomberos arribaron al lugar y aún encontraron con vida a la promotora deportiva, por lo cual iniciaron su traslado a un hospital, sin embargo, la mujer -que dedicó la mayor parte de su vida a practicar el atletismo- murió en el trayecto.
En tanto, las diligencias para el levantamiento de los tres cuerpos se prolongaron por varias horas, ya que se aseguraron todas las evidencias.
Reacciones
La ejecución de Alejandro Barrita generó diversas reacciones entre las organizaciones sociales, principalmente las aglutinadas en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), quien lo acusaba de ser uno de los principales ejecutores en las llamadas caravanas de la muerte durante el conflicto de 2006.
Horas después del crimen, Florentino López, vocero de la APPO anunció en conferencia de prensa que ellos no tenían ninguna relación con el crimen del jefe policial, por lo cual “exigió” el esclarecimiento del atentado al sospechar que la ejecución había sido ordenada para “acallar” a uno de los principales represores del 2006.
En tanto, el gobernador Ulises Ruiz dejó entrever la participación del crimen organizado en la ejecución de Barrita Ortiz, especialmente al grupo delictivo conocido como “los Zetas”. Atribuyó el hecho como respuesta a la política del presidente Calderón de combatir el narcotráfico en todo el país.
A las 15:00 horas, el procurador Evencio Nicolás Martínez Ramírez, informó en conferencia de prensa que el Ministerio Público había asegurado un total de 117 evidencias: 20 biológicas -cabello, piel, hueso-, 73 casquillos percutidos, 25 casquillos calibre AK-47, 30 casquillos percutidos calibre AR-15, 18 casquillos calibre 9mm, tres cartuchos útiles, una ojiva AK- 47 y tres ojivas 9mm.
El funcionario confirmó que el cuerpo de Barrita Ortiz presentaba el “tiro de gracia” y por las armas utilizadas, se presume que fueron más de cuatro personas las que consumaron la agresión.
La noticia llega a la familia
A las 8:10 horas, Rosalba Ojeda Ortiz -su esposa- se encontraba en su centro de trabajo cuando sonó su teléfono. Era su cuñado para decirle que habían “atacado” a Alejandro.
“Desesperada y aún sin comprender, le pregunté si estaba herido, o algo, pero me respondió con tristeza: ´No, Alejandro se nos fue, se nos fue´. Yo sentí morir porque no sabía qué hacer”, declaró en su momento a reporteros de DESPERTAR.
Ella, al igual que sus hijos Said y Alejandra, de 16 y 14 años, saben que el crimen de su esposo y padre quizá quede en la impunidad. Y al igual que el resto de la familia, confían en que algún día la “justicia divina” juzgará a los responsables del homicidio.
La ahora viuda pide que el gobierno del estado continúe con el apoyo a su familia, hasta que sus hijos alcancen una carrera universitaria, como era el deseo del extinto Alejandro Barrita Ortiz, quien sigue vivo en sus recuerdos.
Investigación archivada
A dos años de la muerte de Alejandro Barrita, la investigación no tiene ningún avance. Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) adscritos al área de homicidios de la Fiscalía de Combate a la Delincuencia Organizada, se lavan las manos y aseguran que el titular, Manuel de la Fuente Varela, no ha girado ninguna instrucción porque sabe que la averiguación fue archivada.
“Es decir, el triplicado de la investigación, porque en sí, la investigación fue atraída por la Procuraduría General de la República (PGR) por el tipo de armas utilizadas”, señalan.
Y sentencian: “pero ni la procu estatal ni la PGR realizan alguna investigación para dar con el paradero de los responsables. Acá todos sabemos que el crimen de Barrita y Aristeo jamás serán aclarados, por eso no nos preocupamos, porque no existe ninguna orden para tomar la investigación”.
Los policías dejaron entrever que el asesinato de “El Gigio”, así como la desaparición de Jonás Efigenio Gutiérrez Corro, van por el mismo camino: quedarán en la impunidad.
Mientras, las autoridades estatales y federales no muestran interés alguno por retomar la investigación, y con ello llegar a la detención de los presuntos responsables; se especula sobre un crimen de estado.
Así lo aseguran los miembros de la APPO, quienes han declarado que Barrita Ortiz sabía lo que ocurrió realmente durante el conflicto de 2006 y por ello, presuntamente fue “callado” por gente del mismo gobierno.
Por otra parte, policías refieren que su muerte pudo ser producto de un ajuste de cuentas entre grupos de delincuencia organizada, quienes se habrían propuesto la ejecución de un jefe policiaco para darse a conocer y que las autoridades supieran de su presencia en la entidad.
La decisión de esclarecer el crimen de Alejandro Barrita o sepultarlo para siempre, está en manos de las autoridades locales y de la Procuraduría General de la República.
Este hecho solventaría en algo la petición de la familia: que los responsables sean castigados conforme a derecho. “O todo lo dejamos en las manos de Dios”.



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