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Ventana de Gûatzindeo

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Doctor Liceaga, ¿Una calle? o el padre de la salud pública

Leí en un diario local el siguiente encabezado: “Aprueba ciudadanía nueva vialidad en calle Doctor Liceaga”. La realidad es que esta calle es poco conocida en esta ciudad capital porque solamente abarca una cuadra frente a la cabecera sur del “Paseo Juárez” (El Llano); y si la calle es poco conocida, el propio Doctor Liceaga, es en estos tiempos todavía menos conocido, por eso en esta ocasión dedicaré este espacio para dar a conocer brevemente los aspectos más relevantes de la brillante trayectoria de este mexicano excepcional al que yo me atrevería a calificar como el Padre de la Salud Pública en México. 
Eduardo Liceaga Torres nació el 13 de octubre de 1839 en la ciudad de Guanajuato. En enero de 1859 ingresó en la Escuela de Medicina de México donde obtuvo todos los premios que se otorgaban en cada uno de los años escolares por su destacado desempeño estudiantil. En 1866 presentó su examen final y recibió su título profesional, junto con una medalla de oro de manos del emperador Maximiliano. Instaló su consultorio profesional y obtuvo por oposición una plaza de médico en el Departamento de Niños del Hospital de San Andrés en la ciudad de México. En 1875 hizo frente a una epidemia de tifo en la misma ciudad y en 1904 a la de peste bubónica en Mazatlán. En 1887 Luis Pasteur le entregó en París un cerebro de conejo inoculado con el virus de la rabia para iniciar la elaboración de la vacuna antirrábica en México. El doctor Liceaga elabora el Primer Código Sanitario de los Estados Unidos Mexicanos que es promulgado por Porfirio Díaz en 1891. En 1897 asistió como representante del Consejo Superior de Salubridad de México al Congreso Internacional de Moscú. Fue Presidente de la Academia Nacional de Medicina en 1878 y 1906. De 1885 a 1914 tuvo a su cargo la presidencia del Consejo Superior de Salubridad. 
Diseñó con el Arq. Roberto Gayol los planos del Hospital General de México, cuya construcción se inicia en 1897, mismo que fue inaugurado en 1905 por el Presidente Díaz. Intervino también en la creación de Manicomio General de la Castañeda inaugurado el 1 de septiembre de 1910 también por el Presidente Porfirio Díaz. El doctor Liceaga igualmente mostró gran interés por el urbanismo, exigió que en las nuevas colonias se introdujera, antes de construir casas, agua potable, alcantarillado, pavimentación de calles y banquetas, y la plantación de árboles, así las nuevas colonias Juárez y Condesa y Doctores ya contaron con esos servicios.
En el aspecto pedagógico también tuvo el Dr. Liceaga importantes aportaciones: introdujo el método científico como punto de partida de su propuesta de reforma educativa y modificó el plan de estudios de la Escuela de Medicina. Gracias a las gestiones del doctor Liceaga, se autorizó el establecimiento de la Escuela de Enfermería en el Hospital General de México el 3 de octubre de 1906.
Multifacético el doctor Liceaga también fue amante y conocedor de música; coopero con la fundación de la Sociedad Filarmónica Mexicana, de la cual fue secretario muchos años. En 1916 escribió sus memorias bajo el título “Mis recuerdos de otros tiempos”, mismas que revelan con lujo de detalle su vida personal y profesional. Fue amigo, consejero y médico personal del General Porfirio Díaz.
Hay mucho más que decir del Dr. Eduardo Liceaga, pero con lo que aquí se plasmó es suficiente para que quien lea esta breve semblanza tenga una idea de lo que hay detrás del nombre de una calle, tratando que el lector perciba al médico, al salubrista, al pedagogo, al innovador y reformista, al escritor y maestro, al humanista preocupado por los enfermos, pero también por los sanos, en suma a un mexicano excepcional.
Lo anteriormente expuesto justifica la razón por la cual la máxima distinción que otorga el gobierno de la república en el campo médico sea la: Condecoración “Eduardo Liceaga“ en Ciencias Médicas y Administración Sanitario-Asistencial, que entrega cada año el Consejo de Salubridad General, por conducto del C. Presidente de la Nación. Esta condecoración consiste en medalla de oro, diploma y una cantidad en efectivo que determina el Consejo General de Salubridad. Con esta distinción han sido galardonados quienes han contribuido con notables avances en las ciencias médicas y administración sanitario-asistencial de nuestro país.

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