8 de marzo
El día “Internacional de la Mujer” ha pasado entre mesas redondas, revisión de datos duros que arrojan la terrible realidad que vive este sector de la población y revisar a largo o mediano plazo si hay avances en la participación de las mujeres en cuestiones públicas.
Se puede afirmar, con las estadísticas en mano, que en México las mujeres siguen sufriendo los diversos tipos de violencia a las que están expuestas. También se puede asegurar que en materia laboral la mujer sigue recibiendo salarios menores a los de los varones y recibe maltrato psicológico en los lugares donde desempeña estas labores. Además, se puede reconocer que cada día son más los hogares mexicanos donde la mujer tiene que hacerse responsable de todo, porque se ha divorciado o ha sido abandonada por el marido.
Al lado de este triste panorama, que no sólo resulta preocupante sino desalentador, se puede decir que la mujer cada día participa más en política. Tenemos por ejemplo a Beatriz Paredes dirigiendo al Partido Revolucionario Institucional, actual mayoría en la Cámara de Diputados. Xóchilt Gálvez, una de las funcionarias más queridas y respetadas de la administración foxista, a punto de ser declarada candidata al gobierno de Hidalgo. En Oaxaca, varias mujeres han alzado la voz, tanto en la oposición como en el oficialismo, para declarar sus intenciones por ser “presidentas municipales” de la ciudad capital, pues consideran que están listas para mostrar cómo gobiernan las mujeres. Mujeres que ya dirigen un estado en México han demostrado que se pueden hacer cambios importantes, como Amalia García e Ivonne Ortega, una gobernadora de Zacatecas y la otra de Yucatán. A pesar de esto, las mujeres políticas tampoco han estado exentas de actos de corrupción y espectáculos bochornosos de la política mexicana. Cabe hacer la pregunta ¿El poder que actualmente tienen muchas mujeres en la política mexicana corresponde a la realidad que vive la mujer en México? ¿Tiene el poder que realmente deben ocupar las mujeres? ¿Por qué si las mujeres han llegado a puestos importantes en México la situación general de este sector sigue empeorando?
La cuestión estriba en que las mujeres no siempre son representadas por la mujer que llega al poder. Apenas hace unos años se daba a conocer que las mujeres estaban alcanzando en porcentajes de corrupción a los hombres y que en vez de promover una nueva cultura laboral y política, simplemente se habían insertado o acostumbrado a la forma de hacer las cosas en el mundo de los “hombres mexicanos”.
Por otra parte, hace apenas un año las mujeres recibieron un fuerte golpe cuando diversas diputadas decidieron renunciar a su puesto en la Cámara de Diputados federal para que pudieran entrar sus suplentes hombres. Ante esto, la conciencia de género en el sector femenino del país sigue sin existir y comienza a ser un simple uso retórico en los discursos.
La situación de las mujeres en el país no ha cambiado de manera importante. En primera, porque los hombres no han cambiado su forma de concebir a la mujer; segundo, porque las mujeres que han llegado al poder no han representado los intereses del género al que pertenecen y se han dedicado a buscar el poder por el poder. Todavía hace falta mucho para que la mujer y el hombre puedan tratarse como iguales en México, pues todavía no entienden que son diferentes y respetan sus diferencias.
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