Revolución o confusión
PARTE I
En noviembre de 2007, Macario Schettino publicó un documentado- estudio sobre México en el siglo XX que título Cien años de confusión. Este libro, que contiene una serie de información muy valiosa, adolece de veracidad y se basa en falsas apreciaciones derivadas de la falta de consulta de fuentes originales y cae en errores, producto de haber obtenido información de segunda mano.
En primer lugar, el autor que comentamos hace una serie de afirmaciones, que desde nuestro punto de vista, son completamente falsas. Dice Schettino: “El siglo XX en México es la época de la Revolución Mexicana. Pero éste es un concepto, no un hecho histórico. La Revolución Mexicana que marca el siglo en nuestro país nunca existió”. Luego afirma contundentemente: “La Revolución Mexicana, así, con mayúsculas, no existió nunca”.
Dice Leo Huberman que “uno de los significados más expresivos de la palabra Revolución es cambio, entonces, de acuerdo a la afirmación del autor citado en México no hubo cambio a partir de 1910.
También afirma que “la Revolución no tiene sus causas en una situación económica insoportable, sobre todo porque eso nunca ocurrió. La economía mexicana no estaba en una circunstancia ni siquiera muy difícil en 1910”. De manera que según este estudioso de la economía mexicana, lo que importaba era el auge del capitalismo y las finanzas saneadas de Limantour y nada tenía que ver que este desarrollo estuviera basado en la esclavitud y el peonaje, como demostró un testigo presencial que fue John Kenneth Turner en su obra México Bárbaro”.
Dice Turner, después de visitar Yucatán, Valle Nacional y muchos otros lugares: “México es un país sin libertad política, sin libertad de palabra, sin prensa libre, sin elecciones libres, sin sistema judicial, sin partidos políticos, sin ninguna de nuestras queridas garantías individuales, sin libertad para conseguir la felicidad. Es una tierra donde, durante más de una generación, no ha habido lucha electoral para ocupar la Presidencia; donde el Poder Ejecutivo lo gobierna todo por medio de un ejército permanente; donde los puestos públicos se venden a precio fijo.
Encontré que México es una tierra donde la gente es pobre porque no tiene derechos; donde el peonaje es común para las grandes masas y donde existe esclavitad efectiva para cientos de miles de hombres. Finalmente, encontré que el pueblo no adora su presidente; que la marea de la oposición, hasta ahora contenida y mantenida a raya por el ejército y la policía secreta, llegará pronto a rebasar este muro de contención. Los mexicanos de todas la clases y filiaciones se hayan acordes en que su país está a punto de iniciar una revolución a favor de la democracia”.
Sin embargo, Schettino dice que: “Hay algo sorprendente en la Revolución Mexicana. Poco antes de que ocurriese, nadie parecía preverla…”
Contra esta afirmación sin fundamento, vale la pena recordar lo que Ricardo Flores Magón escribió, justamente el 19 de noviembre de 1910. Dice Flores Magón: “Ahora, ¡a luchar! La Revolución, incontenible, avasalladora, no tarda en llegar. Si queréis ser libres de veras, agrupaos bajo las banderas libertarias del Partido Liberal; pero si queréis solamente daros el extraño placer de derramar sangre y derramar la vuestra jugando a los soldados, agrupaos bajo otras banderas, las antirreelecionistas por ejemplo, que después de jugar a los soldados, os pondrán nuevamente el yugo patronal y el yugo gubernamental; pero eso sí, os habréis dado el gustazo de cambiar al viejo presidente, que ya os chocaba, por otro flamante acabadito de hacer”.
Acerca del problema de la distribución de la propiedad de las tierras, Schettino dice que: “Con respecto a la distribución de la riqueza, que podríamos deducir de la propiedad de la tierra y del incipiente capital, tampoco tenemos mucho de donde partir. También, en este caso la referencia más común es una estimación sin bases, pero ahora de Frank Tannenbaum, que imaginaba que noventa por ciento por ciento de la tierra estaba en manos de la población, afirmación que no podemos probar”.
Sobre ese particular, consideramos que hay decenas de estudios documentados que nos hablan de las famosas compañías deslindadoras y del despojo que sufrieron los pueblos de sus propiedades ancestrales, lo que propició el latifundismo durante el porfiriato.
Citaremos solamente lo que Rodolfo Staven Hagen señaló en un coloquio organizado por la Universidad de París en 1965. Dijo: “En 1910, último año de la dictadura porfirista, el uno por ciento de la población poseía 97 por ciento del territorio nacional, en tanto que el 96 por ciento de los habitantes poseía solamente el dos por ciento de la tierra. Demasiado bien conocida es la estructura agraria del México de entonces para que sea necesario describirla en detalle aquí. Se trataba de una organización típicamente latifundista, en donde los dueños de las grandes haciendas (muchas de ellas abarcando cientos de miles de hectáreas) constituían la aristocracia social, política y económica del país”.
¿Conocería Schettino estos datos?, o sólo es un afán de negar hechos que nadie pone en duda.



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