Otra reserva de la Biósfera, en riesgo por la política de la Semarnat
Las organizaciones ambientalistas Defenders of Wildlife y Greenpeace denunciaron el riesgo que se cierne sobre la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California ante la posible autorización de la Semarnat para realizar pesca de arrastre dentro de esta Área Natural Protegida (ANP), lo que pondrá en peligro la existencia de la vaquita marina y la totoaba, entre otras especies consideradas en peligro de extinción.
Ricardo Juárez, presidente del Consejo de Administración de la empresa Acuacorp de Hidalgo S.A. de C.V., elaboró y defendió dos Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) de los pescadores de altura y ribereños del Alto Golfo de California, que fueron ya sometidas ante la propia Semarnat, con el fin de permitir la pesca de arrastre y el uso de redes de enmalle dentro de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.
Llama la atención que Ricardo Juárez antes de trabajar para la iniciativa privada ocupó la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat, ya que las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIAS) son evaluadas por la Secretaría donde laboró, independientemente que de aprobarse las dos MIAS, se violaría el reglamento de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente en materia de áreas naturales protegidas, ya que la pesca de camarón es depredadora e ineficiente.
“La Semarnat no debe autorizar la pesca de arrastre y el uso de redes de enmalle dentro de un área natural protegida. La pesca por arrastre de camarón es una de las pesquerías menos selectivas, ya que su bycatch o pesca incidental implica la captura de más de 200 especies de peces, crustáceos y moluscos, entre los que se encuentran especies en riesgo como la totoaba y puede sobrepasar la captura del propio camarón en proporción de 10 a 1 ó mayor”, informó Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos y costas de Greenpeace.
“Al igual que las redes utilizadas por la pesca ribereña, estos instrumentos tienen baja selectividad y son la principal amenaza para la vaquita marina, especie en peligro de extinción”, puntualizó.
Los pescadores de altura del Alto Golfo de California pretenden emplear ciento nueve embarcaciones que se dedicarían a las actividades de pesca de diferentes especies durante los siguientes quince años y dentro de la reserva de la biósfera, por un periodo de noventa días distribuidos entre el 15 de octubre y el 15 de febrero. Por su parte, los pescadores ribereños utilizarían 265 embarcaciones con redes agalleras durante diez años, y en ocasiones dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva.
En tanto, Juan Carlos Cantú, director de programas de Defenders of Wildlife de México, expresó: “Quedan tan sólo 150 vaquitas marinas en todo el mundo, concentradas en una pequeña porción del Alto Golfo de California. Cualquier mortandad por pesca incidental es un desastre para su población y conduce a la extinción de la especie”.
“Autorizar la pesca de arrastre en la Reserva de la Biósfera y refugio de la vaquita marina será el último clavo en el ataúd de esta especie. El mundo entero espera la decisión de la Semarnat para condenarla o aplaudirla”, señaló el representante en México de Defenders of Wildlife.
“Por la información que presentó Ricardo Juárez, se debe considerar como ineficaz e incompleto el Manifiesto de Impacto Ambiental y, por consecuencia, negar la autorización en materia de impacto ambiental en los términos del Artículo 35 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Proceder de otra manera sería transgredir las políticas públicas en materia ambiental y por lo tanto el Estado de Derecho”, finalizó Olivera.



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