El origen del narcotráfico en México
El narcotráfico se empezó a desarrollar desde épocas lejanas, incluso Inglaterra transportaba opio a China en el siglo XIX, lo que hizo que se viera afectada su economía y que hubiera problemas sociales, provocando incluso la guerra del opio. Sin embargo, es hasta el desarrollo de las comunicaciones y los adelantos tecnológicos cuando crece como una actividad que ofrece enormes ganancias a los narcotraficantes. Esto porque en las grandes ciudades hay un consumo que va creciendo haciendo de este uno de los negocios ilícitos más rentables.
Los problemas que surgen del narcotráfico son muy graves, por un lado, el daño social que produce a los ciudadanos y que termina en la muerte, la destrucción de las familias, así como de la economía de los países, aunque para los que producen drogas significa un gran negocio, la verdad es que ese dinero no paga impuestos, fomenta la corrupción de las instituciones como la policía e incluso el ejército.
En el caso de la infraestructura que se teje alrededor de esta actividad, existen rutas que son trazadas para llegar a los sitios de distribución y destino final. En la década de los 80 y 90 fue evidente el liderazgo desafortunado de Colombia en la producción de cocaína, misma que los campesinos cuidaban y procesaban. Ésta pasaba por México entrando por diferentes sitios, como Cancún, Guerrero, o el Caribe.
Los cambios originados por la influencia estadounidense sobre las operaciones colombianas modificaron también los sectores de influencia. En México, se fue desarrollando el equipo y la organización para sembrar y transformar la pasta de cocaína en polvo. Se repartió el territorio y el país se volvió un mayor productor, así como un consumidor en potencia.
La corrupción es tal que además, los narcotraficantes organizan bandas de asaltantes que roban la sustancia de camiones, identificando rutas y horarios que hacen vulnerables a la industria farmacéutica, ésta unas veces victimizada y otra en complicidad y en manos de las mismas organizaciones. Incluso en nuestro país estuvo permitida la importación de esa sustancia, pero se descubrió que muchos narcotraficantes realizaban acuerdos con laboratorios farmacéuticos para hacer parecer que éstos son los que compran la sustancia para elaborar medicamentos. Éstos fungían entonces como intermediarios, facilitando el ingreso de efedrina y pseudoefedrina al narcotráfico para la fabricación de anfetaminas. En respuesta las autoridades federales modificaron la Ley General de Salud prohibiendo la comercialización de medicamentos que utilizaban principios activos o procesos con esta sustancia.
En otro aspecto, las fronteras son el paso obligado de las sustancias, tal como la pasta de coca que viene de Colombia, o de pastillas ya elaboradas que provienen de lugares como El Salvador, y que transitan por México para venderse en el territorio o llegar a Estados Unidos. La otra problemática es la que surge del consumo de Estados Unidos, pues es el principal mercado de drogas en el mundo.
En febrero de 2007, el gobierno federal extendió estos operativos a dos estados más: Nuevo León y Tamaulipas. En respuesta a estos operativos, el crimen organizado trató de asesinar al diputado federal de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
En el 2008, existe un gran esfuerzo del gobierno del Presidente Felipe Calderón por atacar el conflicto desde varias instancias: programas sociales orientados a la prevención del consumo, en escuelas, la vigilancia de los espacios en los que se ubica la población de riesgo, como niños y jóvenes, así como una lucha frontal para la identificación de las formas de operar, las relaciones que se tejen entre los narcotraficantes y las autoridades municipales y estatales, lo que ha llevado a decomisos de suma importancia como el efectuado en el Puerto de Manzanillo, en el Estado de Colima cuya cifra fue de 23 ton de cocaína, así como detenciones de líderes de los principales cárteles del país, y la agilización de los procesos de extradición de otros delincuentes efectuadas a Estados Unidos.
Hasta el último semestre de 2007
Detenidos:
4,382 detenidos nacionales
96 detenidos extranjeros
Incautamientos:
96 aeronaves interceptadas
3,231 vehículos terrestres
37 embarcaciones
6,569 armas de fuego
Erradicaciones:
908 pistas de aterrizaje destruidas
258 campamentos
4,673 secaderos
260,333 plantíos de marihuana y amapola (equivalentes a 40,026.5063 hectáreas)
En el primer semestre de 2008
Detenidos:
2,700 detenidos nacionales
53 detenidos extranjeros
Incautamientos:
19 millones de pesos
24 millones de dólares estadounidenses
213 aeronaves
2,500 vehículos terrestres
40 embarcaciones
5,400 armas de fuego
570 toneladas de marihuana
3.5 toneladas de cocaína
84 kilogramos de heroína
Erradicaciones:
360 pistas de aterrizaje
37 campamentos
743 secaderos
48,000 plantíos de marihuana (equivalentes a 7,600 hectáreas)
40,700 sembradíos de amapola (equivalentes a más de 7,000 hectáreas)
Acciones preventivas:
6,500 plantíos fumigados contra el crecimiento de marihuana (equivalentes a 790 hectáreas)
3,600 sembradíos fumigados contra el crecimiento de amapola (equivalentes a 425 hectáreas)



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